lunes, 3 de noviembre de 2014

LUDOPATÍA: "NO PUEDO PARAR"


       
En vista de que todos sabemos en cierto modo la definición de ludópata y de éste tema hay tanto que hablar pasaré más bien a definir por qué y él pensamiento que lleva a que ciertas personas estén inmersos en ésta adicción tan difícil de superar pero no imposible.

Un ludópata generalmente acude a consulta por un tercero y además obligados (pareja, hijos, amigos...) o por la presión social que resulta de las consecuencias del juego.

Curiosamente y al contrario de lo que la mayoría de las personas piensan, no juegan para ganar sino que buscan esa posibilidad de perder, por ello si van ganando redoblarán la apuesta y tal vez no sea hoy pero sí mañana cuando pierdan todo lo que ganaron hoy.
Evidentemente ellos no son conscientes de ello, dirán que juegan para ganar, pero como puede verse en la mayoría de los casos, acaban perdiendo... tanto que pueden llevar a la ruina a una familia entera. 

Esto podría explicarse en que realmente sienten placer con la tensión que les produce esa sensación de pérdida y el resultado que conlleva ganar o perder, ese instante de emoción, de alta tensión es lo que les produce el placer del juego en el que "TODO ES POSIBLE". Si esa tensión no es suficiente volverán a jugar... y como puede esperarse como en cualquier adicción nunca lo será y siempre se buscará una mayor.

Es importante destacar la relación del jugador con el objeto de juego, es decir, el biombo, la máquina tragamonedas, las cartas... Dentro de su subjetividad el objeto pasa a ser algo vivo y cargado de intencionalidad: les hablan, acarician, miman... se convierte en un pensamiento mágico. Es más intenso cuanto peor sientan su vida social que les rodea, es decir, si tienen problemas conyugales, se sienten solos, etc.

Respecto a la frecuencia, al comienzo, como en todas las adicciones, pasan más tiempo sin jugar, se siente mal respecto su comportamiento, pero cada vez van necesitando más, aunque ésto depende también de la base de personalidad (neurótica, psicótica, melancólica...) y generalmente no suelen tener pareja y si la tienen suele ser esporádica o las usan para poder jugar.

Dentro de la ludopatía existen por supuesto diferentes niveles, hay personas que únicamente acuden ante de vez en cuando a los que podríamos llamar sintónicos (sin ningún displacer aparente) y otros que luchan entre el deseo de jugar y las consecuencias negativas del juego, cuando esa lucha gana hacia el juego se derrama como algo a presión e imparable llevados por la pasión que se desata. Poco a poco el desgaste va haciendo mella y van surgiendo descompensaciones sobre todo depresivas que es a lo que lleva un tratamiento psicológico.

Respecto al tratamiento deben encontrar motivaciones que sean equiparables al juego, pero ésto resulta tremendamente difícil, deben aprender a tolerar encontrarse con un orden distinto al azar, soportar presiones... Deben aceptar su culpa y aprender a responsabilizarse de sus actos.

Es importante que la familia evite calificaciones despectivas que sólo acompañan el problema, ellos tienen incorporado el juego en su forma de ser y deben intentar comprender qué le está pasando e intenrar hacerle ver los efectos negativos que obtiene del juego.

La esencia del ludópata es el apostar, arriesgar para obtener algo, de formas muy variadas y en muchos ámbitos sociales: comerciales, deportistas de riesgo, políticos, militares...

Tal vez podemos llegar a la conclusión de que el juego es inherente al ser humano y que solamente se clasifica como ludópata cuando ésto comienza a tomarse de manera desmesurada.









domingo, 20 de abril de 2014

EL NOVIO DE MI MAMÁ



       Cada vez son más frecuentes hoy en día las familias divorciadas y separadas con hijos a cargo en las que tarde o temprano aparece una tercera persona en sus vidas que se introduce dentro de éste núcleo familiar, siendo con más frecuencia en la mujer ya que en la mayoría de los casos, es ésta la que suele tener la custodia de los hijos.

Generalmente las separaciones suelen causar daños emocionales en las parejas que por supuesto se ven totalmente reflejadas en los hijos: dificultades escolares, regresiones a etapas anteriores, trastornos de la alimentación o del sueño…
Y tarde o temprano tienen que volver a enfrentarse a un nuevo reto, mamá o papá comienzan a salir con otras personas y ellos comienzan a verlo como un intruso y empiezan a surgir los celos y el miedo a que nos olvidemos de ellos junto con una inseguridad que puede llegar a ser causante de muchos cambios comportamentales.

 Ante ésta situación es muy importante la comunicación con nuestros hijos, explicarles que hemos comenzado una nueva etapa en nuestras vidas, que los padres también necesitan cariño de otro adulto y tener una oportunidad para rehacer una nueva etapa y poder ser felices. La incorporación de alguien nuevo a la familia es algo que los conmueve, los moviliza y les produce dudas y temores: “mamá le va a querer más a él y se va a olvidar de mi”, “ya no va a estar mucho tiempo conmigo”… Las reacciones son muy variables y dependen mucho de la edad, el tiempo transcurrido desde la separación y la relación que mantengan sus padres. Pero ante todo el temor más grande es que su madre se vaya con ésta persona y se olvide de él.

El comienzo de una relación sentimental nueva marca la finalización de una de las fantasías más comunes en los niños ante una separación: la reconciliación de los padres. Por ello al principio habrá enfados, celos, llamadas de atención… por ello es importante que les mostremos en ésta etapa que ellos siguen teniendo su espacio, su tiempo e intentar llevar la misma rutina de siempre para que no se sientan intimidados.

Ahora bien, ¿qué pasa con el novio de mamá?

Sin duda su actitud juega un papel fundamental. Si por ejemplo, él empieza a cuestionar la crianza o la educación del niño y aún peor, si lo hace delante de ellos, seguramente las cosas no marchen bien. Si él trata de ocupar el puesto del padre, el rechazo será inminente. Tiene que ganarse poco a poco la confianza y aceptación de los hijos y poco a poco irá llegando el cariño hacia él. Con inteligencia, paciencia y mucho amor “hacia mamá” conseguirá que las cosas vayan por el camino adecuado y los hijos comprendan que es bueno para su madre y por tanto, para ellos.

Los criterios de crianza y educación deben ser acordados entre los padres y no es conveniente que el novio intervenga en esas cuestiones ni se tome atribuciones que corresponden a los padres. El desafío para él será manejar ese sentimiento de exclusión de manera madura aceptando el papel que esto conlleva. Es decir, que los hijos acepten a ésta persona dependera , como siempre, de cómo sepan manejar los adultos ésta nueva situación.

El vínculo afectivo entre la nueva persona y los hijos no puede darse de un día a otro. Deben ir conociéndose sin forzar las cosas, de forma natural. Y muy importante, dejar claro que en ningún momento ésta nueva persona va a suplantar a su padre o a su madre.
Por tanto y resumiendo, la mejor receta es el diálogo, tiempo, tolerancia, flexibilidad, respeto y sobre todo la disposición de todos los miembros implicados a que salga bien!! De ahí en adelante… el tiempo y el AMOR dirán.





miércoles, 13 de noviembre de 2013

PERSONALIDAD Y DINERO



         El dinero y cómo lo manejamos en nuestras vidas está asociado a muchos más factores emocionales de los que a primera vista podíamos pensar ya que afecta a nuestra autoestima y es algo fundamental para insertarse en la sociedad.  Se dice que da poder, posición social, seguridad e incluso que todo lo puede.

Cómo manejemos nuestro dinero depende en gran medida de nuestras carencias afectivas y vivencias a lo largo de nuestra vida. Es una energía vital que es manipulada por nuestros mandatos mentales, sobre todo el miedo. Nuestro mundo material se refleja perfectamente en nuestro mundo emocional. Cuando tenemos un gran temor éste produce una inseguridad que genera en nosotros auto-críticas o castigos creando diferentes conductas como la ludopatía, la avaricia o el despilfarro. Para que lo entendáis mejor voy a poner algunos ejemplos:


-       La persona avara piensa que cuanta mayor cantidad de dinero posea mayor seguridad tendrá en un futuro.  Suelen ser personas negativas, con malestar continuo e inseguras, con un alto control de sus impulsos, del orden y muy rígidas, que buscan esa carencia a través de lo que creen les da seguridad. Viven toda la vida en la miseria sin disfrutarla y aunque suelen llegar a tener enormes cantidades de dinero al pasar su vida se dan cuenta de que su malestar sigue ahí y cada vez sienten mayor incapacidad para vivirla plenamente, ya que éste círculo vicioso se hace cada vez mayor, al cabo del tiempo esto se acrecentará.

 
 


-       En el lado contrapuesto, pero no por ello muy diferente en cuanto a carencias con el anterior, está la persona despilfarradora. No pueden retener el dinero, gastan más de lo que deben hasta llegar a veces a un nivel de pobreza absoluta. El miedo es el mismo pero su comportamiento se expresa de manera opuesta al anterior. Generalmente han tenido cerca en su infancia personas que han sido avaras y no quieren parecerse a ellas, piensan en el disfrute momentáneo, viven al día creando una falta de responsabilidad importante en el futuro debido a ese sentimiento o carencia de afecto, soledad y abandono.
 

 

-       La ludopatía implica una falta de control de impulsos que les lleva a una satisfacción momentánea que calma su ansiedad pero que una vez llevada a cabo conlleva un alto nivel de culpabilidad y sufrimiento por haber gastado ese dinero que generalmente no pueden gastar.

 

          En conclusión, el tener dinero y manejarlo adecuadamente depende en gran medida de la estima y lo que nos queramos a nosotros mismos. Está claro que el dinero es imposible que no nos interese en nuestra vida, nada es gratis, pero si podemos aprender a adecuarlo mejor, hará nuestra vida mucho más plena. No es lo mismo valorarlo como posesión, como necesidad, o como medio de disfrute o gozo. En el momento en el que esto suponga un descontrol, un sufrimiento o un estado de ansiedad, es cuando deberíamos replantearnos nuestra manera de manejarlo y nuestro propio estado de bienestar personal.

lunes, 21 de octubre de 2013

¿POR QUÉ SE PRODUCE LA INFIDELIDAD?



         La infidelidad ha estado presente siempre en la historia, tanto en hombres como en mujeres, siempre mal vista por muchos, aunque curiosamente sigue siendo una de las causas más comunes en rupturas de pareja.

Contrariamente a lo que suele pensarse en general, la infidelidad es buscada más por problemas emocionales que meramente sexuales, es decir, no tiene tanto que ver la insatisfacción sexual con la pareja como una búsqueda de un sentimiento que va más allá: buscar amistad, apoyo, comunicación y comprensión porque sentimos ésta carencia por parte de nuestra pareja.

                      

Hay múltiples causas que pueden provocar que se dé la infidelidad:



-       El factor que considero fundamental es la falta de comunicación y confianza para decirle a nuestra pareja lo que nos falta y necesitamos. Cuando comenzamos una relación tendemos a idealizar a esa persona, pero cuando el tiempo va pasando, puede que nos demos cuenta de que no somos tan compatibles como creíamos. Poco a poco hay un abandono mutuo de la pareja, surgen decepciones y a veces esto provoca que busquemos inconscientemente esa nueva persona que nos haga sentirnos queridos y valorados.


-       A veces nos sentimos vacíos, desesperanzados y deprimidos, en éste estado podemos tender a seguir buscando lo que creemos que puede ser nuestra “pareja ideal” y aunque no sabemos exactamente cómo sería esa persona tendemos a seguir buscándola.


-       Nuestra infancia también se ve determinada por la conducta familiar que hayamos vivido, si de niños fuimos desatendidos, o sobreprotegidos e inseguros es mucho más probable que de mayores seamos infieles a nuestra pareja. También en la vida adulta hay muchos padres que siguen influyendo en la vida de pareja ya que al faltarle esos límites en la infancia les provoca ese sentimiento de abandono que incitará de igual manera a la infidelidad cuando no se sienta protegido.
 
 


-       Otro gran enemigo de la fidelidad es la monotonía, una pareja sumida en la rutina, el aburrimiento y la falta de motivación para que se produzca un cambio, es mucho más vulnerable a éste factor.

 
 
-       Problemas sexuales o relaciones sexuales poco frecuentes también, por supuesto, es otro factor que lo provoca aunque en éste caso, las infidelidades suelen ser más una búsqueda de satisfacción sexual que emocional.

 

-       El miedo a perder la libertad cuando nuestra pareja nos resulta asfixiante, o bien una de las partes tiene miedo al compromiso y se sienten atrapados intenta sentirse libre cometiendo actos infieles.

 

-       Hay infidelidades que en cierto modo también son consentidas por la otra pareja, en casos en los que la relación está muy deteriorada  existen miedos a la soledad, a sentirse abandonado o desprotegido. Estas personas consienten la infidelidad aunque no lo comuniquen, sabiendo que ésta se da esporádicamente. Sufren en silencio, pero temen dar el paso de comunicarse con su pareja por el miedo de quedarse solos.

 

Con todo esto, aunque existen como veis múltiples causas, creo que no siempre es todo culpa de quien comete los actos infieles, hay que valorar siempre y pensar por qué ha pasado esto, cuál es su causa, si tiene solución y sobre todo aprender a comunicarnos sin miedo con nuestra pareja. Muchas veces no el que es infiel es el culpable de todo, quizá si escuchamos y entendemos sus razones podemos entender mejor por qué se ha producido, quizá está buscando carencias sexuales, emocionales o intelectuales que no le hemos podido dar.

 

La infidelidad es simplemente un síntoma de que algo en nuestra relación de pareja está fallando, por lo tanto, es un bueno momento para pensar cómo podemos solucionarlo e intentar mejorar nuestra comunicación, tanto si nos vemos con capacidad para hacerlo nosotros mismos como si necesitáis la ayuda de un terapeuta de pareja.

 

¿Perdonarías una infidelidad a tu pareja?

lunes, 7 de octubre de 2013

¿ES CONVENIENTE UNA NUEVA RELACIÓN TRAS UNA RUPTURA RECIENTE?



Cada persona y cada relación es diferente y por tanto, ante todo, siempre hay que hacer una evaluación personalizada de cada situación, sin embargo, sí hay unas pautas generales que pueden aplicarse a ésta pregunta que hoy planteo.

Muchas veces ante el dolor que nos produce una ruptura traumática en una relación que ha sido duradera tendemos a buscar una persona que nos haga olvidar éste dolor. Esto es algo lógico y podría considerarse normal ya que queremos poner fin a los sentimientos de tristeza y soledad que produce ésta ante la alegría que puede producir una nueva.  Pero en general, esto no suele ser así, cuanto más traumática ha sido una ruptura menos aconsejable es implicarse de forma inmediata en una nueva relación con intenciones de estabilidad y durabilidad.

Voy a exponeros las principales razones:

-       La primera es que necesitamos un periodo soledad y reflexión para asimilar la ruptura, los errores que cometimos, la forma en que los resolvemos, qué hicimos bien y qué no, qué nos gustaría cambiar en la siguiente, etc. Es decir, una manera similar a un duelo sobre una parte importante en nuestra vida, digerir lo sucedido y coger fuerzas para lo que pueda surgir en el futuro. La razón principal es porque si comenzamos una relación inmediatamente después de dejar otra, seguiremos cometiendo y haciendo el mismo patrón que hemos realizado en nuestra pareja anterior. Independientemente de que la causa de la ruptura haya sido porque pedimos o esperamos demasiado a nuestra pareja, o porque nos da miedo madurar y no tener responsabilidades, o porque hayamos sido infieles o lo hayan sido con nosotros… sin un periodo de reflexión seguiremos teniendo las mismas dificultades y no tendremos capacidad de enfrentarnos a ellas.
 
 

-       La segunda razón tiene que ver con la nueva persona con la que queremos mantener una nueva relación y su felicidad. Si no hemos superado nuestra relación anterior, lo más probable es que plasmemos en la nueva todos nuestros temores, inseguridades y nos mostraremos desconfiados si nuestra ruptura fue por desconfianza desconfiaremos de la siguiente, si sentíamos que nos asfixiaba estaremos reticentes a sus acercamientos emocionales… Y esto además de ser injusto para nuestra nueva pareja será un muro importante para que funcione correctamente.

-       La tercera razón tiene que ver con nuestras defensas, es decir, nuestras capacidades estarán mermadas y puede que seamos incapaces para elegir a la persona adecuada. La baja autoestima, el miedo a la soledad, a veces nos incitan a buscar una relación que puede ser bastante disparatada, encontrar una relación destructiva e incluso si entramos en éste bucle tener una  relación fracasada tras otra.

Concluyendo, cuanto más dura haya sido una ruptura más tiempo necesitamos para superarla y más grande es la necesidad de reencontrarnos y reflexionar sobre ello. Por supuesto esto no sucede siempre, y no es una regla objetiva y general que se produzca en todas las ocasiones, pero sí suele ser lo más probable.

El periodo tras una separación es una excelente ocasión para madurar, crecer personalmente y un ciclo vital para analizar quiénes somos, qué buscamos y qué queremos para nuestro futuro. Esto por supuesto no es fácil ni sencillo, pero las personas que lo logran consiguen mucha mayor estabilidad y se transforman en personas más fuertes, equilibradas y con las metas a conseguir mucho más claras.

Todo pasa y todo llega, sólo tenemos que tener fuerzas y ánimo para recuperarnos, conocernos mejor y conseguir nuestra felicidad!!
 

¿Cómo superasteis una ruptura importante?
 
 

martes, 3 de septiembre de 2013

¿CÓMO COMUNICARNOS MEJOR CON LOS DEMÁS?




La comunicación es fundamental para una buena relación con los demás en todos los ámbitos de nuestra vida, laboral, social, emocional…

 

Tanto la comunicación verbal (palabras, tono, inflexión y volumen) como la no verbal (gestos, movimientos, contacto visual…) son fundamentales y tienen que estar acordes ambas. Muchas veces decimos: “te escucho” pero sin embargo estamos mirando hacia otro lado por ejemplo.

 

La comunicación parece algo básico, tenemos la creencia de que por el hecho de haber aprendido correctamente nuestro idioma y tener un buen entendimiento de éste nos resultará muy fácil, pero lo cierto es que muchas veces podemos perder amistades, parejas e incluso trabajos por no haber sabido comunicarnos en ese momento de una manera apropiada.

 

 Entonces…¿Cómo podemos mejorar la comunicación?

 

·         Ser específicos con lo que queremos decir: ser claros y concisos con lo que queremos decir sin generalizaciones. Si digo “me siento triste” no estoy movilizando nada a la persona que tenemos en frente, pero si sin embargo decimos: - hoy no has venido conmigo a la reunión familiar y eso me ha hecho sentirme mal- la otra persona entenderá mucho mejor por qué te encuentras en ese estado.

·         No pongamos etiquetas a las personas que nos rodean. Si nos centramos en la acción podemos conseguir que la persona cambie la conducta que nos parece adecuada pero sin embargo si decimos que es por ejemplo un “insensible” generalizamos. Os pongo un ejemplo: si yo digo “eres un irresponsable ” en vez de “últimamente lo que haces es irresponsable” incita a la otra persona a percibir que puede cambiar.

·         Concentrarnos únicamente en un tema específico. Muchas veces comenzamos hablando de algo y seguidamente terminamos reprochando muchas cosas más.

·         Basarnos en el presente. Cuando sacamos y reprochamos conductas del pasado despierta malos sentimientos. El pasado ya no puede cambiarse pero sí el presente.
 

·         Evitar generalizar: resultan más eficaces y efectivas expresiones como “la mayoría de las veces” o “últimamente” que decir “siempre”, “jamás” o “nunca” que raramente son ciertas y tienden a etiquetar de nuevo y no hacen que nos sintamos valorados.

·         Ser concretos y específicos sin alargar demasiado ni repetir continuamente las cosas. Muchas veces repetimos excesivamente un planteamiento ya que así nos parece que va a quedar más claro cuando generalmente produce el efecto contrario y da la sensación que es un “charla” o reprimenda que resulta muy infantil.

·         También es importante cuidar la comunicación no verbal como nuestro tono de voz, los gestos al hablar, nuestra mirada… que deben ser acordes a lo que estamos intentando comunicar. No acercarnos en exceso a nuestro interlocutor y establecer siempre contacto visual.

·         El ambiente y lugar influye también en nuestra comunicación. No es lo mismo estar a solas para pedir explicaciones a nuestra pareja por ejemplo, que si están delante sus amigos.

·         La escucha hacia la persona que tenemos en frente es uno de los factores más importantes para una buena comunicación. Requiere un esfuerzo superior a cuando estamos hablando ya que hay que entender, comprender y dar sentido a lo que estamos oyendo. Pero no sólo implica esto también los sentimientos o pensamientos que desprenden de ella.  Ser empáticos o ponernos en el lugar de la persona a la que escuchamos nos permite entenderle mucho mejor y que se sienta realmente apoyado y escuchado por nosotros.

·         Halagar con frases como “me alegro de que hayamos charlado” o “siempre es un placer escucharte” …refuerza el vínculo en una conversación y hace que la otra persona esté más motivada para contarnos lo que quiera expresar.

Al igual que parafrasear con frases como: “por lo que me dices… lo que entiendo es que…” “ya… te sentiste así porque…”

 

 

 

 

“SI LOS HOMBRES HAN NACIDO CON DOS OJOS, DOS OREJAS Y UNA BOCA ES PORQUE HAY QUE ESCUCHAR Y MIRAR DOS VECES ANTES QUE HABLAR”

 

jueves, 15 de agosto de 2013

¿POR QUÉ NO ENCUENTRO LA PAREJA ADECUADA PARA MI?


 

Tanto hombres como mujeres buscamos lo mismo, encontrar una pareja con la que sentirnos a gusto, que nos motive, aprecie y complemente como persona.

 

Pero si ambos sexos buscamos lo mismo, ¿qué nos impide encontrarla? ¿por qué buscamos implicaciones externas y culpamos a los demás cuando la razón puede estar en nosotros mismos?

 

Quizá esto depende de nuestros procesos mentales utilizados en nuestro día a día que hacen que nos planteemos e interpretemos la realidad erróneamente y sobre todo de nuestras expectativas:

 

·         Quizá esperas que esa persona tenga unas cualidades específicas y demasiado rígidas que hacen que pierdas oportunidades de encontrar personas interesantes. Es importante saber qué buscamos pero siempre dentro de una flexibilidad considerable. Abre algo más tu mente, todos tenemos valores y quizá son mucho más interesantes de lo que nunca te habías planteado.

·         A veces tenemos creencias sociales que son irreales o incluso creencias que llevan con nosotros desde la infancia y que quizá hoy en día se han quedado obsoletas como… “ ya soy demasiado mayor para encontrar pareja” o “a ésta edad todos los hombres interesantes ya tienen pareja”. Analiza éstos pensamientos y mira si realmente son congruentes y válidos.

·         El estado de ánimo es fundamental, si estás desmotivado o triste esto hará que nadie quiera entablar ninguna relación o acercamiento hacia ti. Todo el mundo desea estar con gente que nos hace sentir bien pero no con nadie que proyecta negatividad o tristeza.

·         A veces también nos obsesionamos en la búsqueda de pareja y ésta obsesión provoca precisamente lo contrario ya que ésta energía de desesperación se transmite claramente a los demás. Relájate y disfruta de tu soledad, tiene muchas más ventajas de las que crees: libertad, hacer lo que te apetezca cuando quieras, cuidarte, mimarte… y en cuanto tomes ésta actitud la gente que te rodea se unirá a ti sin darte cuenta.

·         Nuestra autoestima también es fundamental. Si estás pensando que nunca vas a encontrar pareja o has tenido malas experiencias tendemos a generalizar éstos fracasos (que nunca son sólo parte de una sola persona en la pareja) y no olvides que lo que tú te quieres es lo que los demás nos querrán. Tú te mereces todo lo mejor como cualquier otra persona que aprecies y valores. Todos somos especiales y únicos y siempre podemos encontrar una persona que tenga en cuenta y aprecie cómo somos. Puedes tener todo lo que quieres, es simplemente cuestión de actitud.

 

 

 

Plantéate todos éstos puntos todos los días y no dejes que esos pensamientos negativos controlen tu vida. Quizá tus miedos y preocupaciones te estén llevando por el camino contrario al que tú quieres ir.

 

Un ejercicio muy satisfactorio y positivo es imaginarte situaciones con lo que para ti sería tu pareja ideal: momentos, sentimientos, sensaciones, emociones… Hazlo todos los días como si fuese real y esto ayudará a que encuentres a tu pareja antes de lo que tú crees.

 

Atraerás a lo que se parezca a ti, todo lo que sientas o pienses lo tendrás en tu vida y lo que obtengas dependerá de ti. Si nos respetamos a nosotros mismos encontraremos a la persona adecuada a nuestro lado. Pero para ello tendremos que dejar de lado nuestros miedos, creencias inadecuadas, caretas…

 

Tenemos que liberarnos de esas voces del pasado, de esas creencias erróneas acerca del amor y diferenciar que buscamos a alguien que nos aporte felicidad sin celos, posesiones, deseos de dominar o que nos dominen…

 

Debemos querer relacionarnos con otra persona para disfrutar, siendo consciente de quién es esa persona, los defectos que tiene y nunca relacionarse con miedo a perderla.

 

Si aprendemos a estar solos, a no necesitar a nadie con quién apegarnos y apoyarnos encontrar pareja no será una necesidad sino una elección de querer compartir nuestra vida con una base realmente sólida.

 

 
¡Reflexiona, encuéntrate, disfruta de ti mismo y pronto estarás compartiendo tu vida con la persona que realmente deseas estar!